lunes, 22 de junio de 2009

FESTIVAL KOBETASONIK 20/06/2009

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La pagina www.deia.com informó así sobre el concierto de los Crüe en Bilbao, en el cierre de la fecha final del Festival Kobetasonik:

Una tormenta de watios y testosterona. Y ambos en grandes cantidades. Esa fue la propuesta de Mötley Crüe, las estrellas de la segunda y última velada del festival KobetaSonik, que ha congregado a casi 28.000 personas en Kobetamendi este año de crisis. Los estadounidenses, macarras y heterosexuales, ofrecieron lo que se esperaba de ellos, una ración abundante de hard rock ochentero de influencias glam y un show marcado por los grandes estribillos de su repertorio, profusamente aderezado con ingentes cantidades de anatomías femeninas estratosféricas en las proyecciones.

Aunque los aficionados lo pasaron bien con el death metal melódico de los escandinavos In Flames y el heavy progresivo y sinfónico de Dream Theater, la gran mayoría esperaba impaciente a los Mötley Crüe, un grupo que vivió su época gloriosa en los 80's (sus canciones y retahíla de excesos les hicieron llenar estadios y vender decenas de millones de discos) y que se ha reactivado recientemente con el lanzamiento de nuevas y destacables canciones.

Apenas era domingo desde hacía 15 minutos cuando una guitarra fiera simulando el ruido de un motor y la caída de un telón negro de al menos 15 metros de altura, marcaba el inicio de su concierto. Y allí aparecieron los cuatro facinerosos, en un escenario con enormes letras de dos metros de altura que simulaban manzanas de edificios, con el ruido atronador de "Kickstart my heart".


Las pantallas de vídeo se pusieron en funcionamiento en el segundo tema, con "Wild side", otra declaración de principios, que confirmó la contundencia de la base rítmica del grupo, especialmente de Tommy Lee a las baquetas.

Pronto se advirtió que las pantallas no iban a seguir al cuarteto sobre el escenario. Optaron por el apoyo visual con explosiones de color o de fuego, como en la siguiente "Shout at the Devil", que sirvió para que Neil luciera falsete y los primeros puños rompieran el aire al entonar uno de esos estribillos que los

Tras comparar a Bush, partiéndose la caja y enseñando retador el dedo índice, con el diablo, llegó la consabida salutación a Bilbao y el primero de los múltiples fuck de la velada, que precedió al primer tema nuevo, "Saints of Los Angeles", mientras la pantalla vomitaba palabras como fight, hate, run, sex, drunk... a ritmo de un estribillo con poderío para convertirse en leyenda.

"¿Estáis bien, jodidamente bien?", gritó Neil, que conserva todavía su atractiva voz, antes de dar paso a Mick Mars, el guitarrista con sombrero de copa, que se marcó un larguísimo solo a lo Hendrix antes de atacar "Live Wire" y recibir una camiseta blanca del público. Y allí llegó Tommy Lee, famoso también por su matrimonio con Pamela Anderson, con su particular show. Se lo hizo de populista -"vasco, eskerrik asko"- y tras múltiples fuck, abrió el camino a "Mutherfucker of the year", otra nueva. "Esta es sobre nosotros... y vosotros. Vamos, hijos de puta", alentó Tommy antes de aporrear su batería.

El lanzamiento de unos enormes globos blancos acompañó la interpretación de "Don't go way mad (just go away)", balada que remitió a sus colegas de Guns N' Roses, y que precedió a "Same Ol' Situation (S.O.S.)", dura pero con evidentes guiños glam, que Tommy acabó de pie a la batería tras la primera ración de sexo en las pantallas, en este caso aderezada con crítica política de la mano de imágenes de múltiples dictadores, reyes, jefes de estado, guerras y hasta del World Trade Center.


Nikki Sixx, el auténtico líder en la sombra del grupo, presentó a la banda y adelantó su bajo demoledor para introducir otra tonada legendaria, "Primal Scream".

Mientras atacaban "Looks That Kill" y su mítica "Girls Girls Girls", la testosterona compitió con los riffs sucios y los estribillos coreables. Nos ofrecieron la porno del fin de semana sin necesidad de acudir a la televisión de pago o las estaciones locales. Aparecieron chicas tuneadas con silicona de todos los colores y tamaños, en todas las posturas imaginables y disparando todo tipo de armas de fuego. Luego, siguió "Dr. Feelgood", con más llamaradas y (sí, premio), más tetas y culos a mansalva. Por si no quedaba claro que son heterosexuales y macarras. Y que alardean de ello.

El concierto, que acabó adquiriendo un tono exageradamente zafio y machista, concluyó con otro clásico, la balada "Home Sweet Home", en la que se vieron imágenes retrospectivas de su carrera, cuando llenaban todavía estadios. Supuso un bajonazo total para un público que se encontraba ayer en Kobetas, que tampoco se volvió loco en ningún momento.

El que casi lo hace, cumpliendo el estereotipo, es Tommy Lee, que se despidió rapeando su nombre y rompiendo una botella sobre el piano en el que interpretó la última canción. Cumplieron, sin alardes. A su manera, dando lo que se esperaba de ellos. Quizás por ello, al final sonó "My way", de Sinatra...



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Fotos cortesía de motley_cruees

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